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viernes 29 de enero de 2010

Los Nahuales

Seguramente en México muchos hemos escuchado la palabra nahual y aunque no sepamos excatamente su significado y su origen lo asociamos a muchas leyendas del folklor mexicano, la mayoría de los casos historias y cuentos de terror.

En varias mitologías se dice que cada persona al momento de nacer tiene ya el espíritu de un animal, que se encarga de protegerlo y guiarlo. Esto lo podemos encontrar con diversos nombres y variables dependiendo de cada cultura, como por ejemplo los totems para los esquimales, los cuales son espíritus de animales que guian y protegen a tribus o miembros de la tribu en específico y cuyos espíritus pueden encarnarse en ser humano mediante la ayuda de los brujos o hechiceros o visceversa, los hechiceros adquieren las facultades de estos espíritus y puden transformarse en animales.

En la mayoría de las tribus norteaméricanas están presentes los animales actuando como mensajeros, guardianes, consejeros y sirvientes. Los animales mitológicos son esencialmente humanos. Piensan, hablan y actúan como tales, pero gozan también de las capacidades de su forma animal. Algunos son deidades mayores, otros son espíritus sagrados entre los que se encuentran los coyotes, los osos,  los antílopes, los ciervos, las águilas, los tejones y los lobos y en general los animales del entorno que han sido admirados y respetados por los nativos.

En México para las culturas Maya, Azteca y Tolteca, se atribuye a los dioses la facultad de tomar la forma de un animal (nahual) para interactuar con los humanos, asimismo estos nahuales, usualmente se manifiestan sólo como una imagen que aconseja en sueños.
Los humanos presentaban cierta afinidad al nahual que los tomó como protegidos. Una mujer cuyo nahual fuera un cenzontle tendrá una voz privilegiada para el canto por ejemplo.

Normalmente cada dios tomaba una forma o dos, por ejemplo, el nahual de Tezcatlipoca era el jaguar, aunque usaba indistintamente la forma de coyote, y la de Huitzilopochtli era un colibrí.

Aún en nuestros días, todavía existen comunidades que creen que los brujos y chamanes pueden crear un vínculo muy cercano con sus nahuales, lo que les da una serie de ventajas que ellos saben aprovechar, como la visión del gavilán, el olfato del lobo o el oído del ocelote, en fin. Incluso se afirma que algunos chamanes más poderosos, pueden hasta adquirir la forma de sus nahuales y utilizar esta habilidad de diversas formas, aunque no todas ellas para hacer el bien.

En México de acuerdo a la tradición popular se conoce como Nahuales a los brujos que "pueden" transformarse en animales, aunque como ya vimos, no en todos los casos usan esta facultad para hacer el bien.

De ahí es donde nacen todas las historias que conocemos sobre nahuales que en la mayoría de los casos solo usaban sus poderes de transformación para robar en los ranchos o poblados cualquier tipo de bien que se tuviera, como animales, parte de las cosechas, monedas, comida, etc.
Aunque también hay otras historias más macabras que los relasionan con robo de niños, asesinatos, etc.

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viernes 22 de enero de 2010

La leyenda del baile

Por. Cazador de mitos. Quieres leer más histórias como ésta ?. Suscribete grátis a HISTORIAS DE FANTASMAS por Email.

Esta ocasión contaré otra historia de la abuela. Sin duda es un poco más folklorica que el relato anterior sobre la bruja.
También es una leyenda urbana o mejor dicho, leyenda rural porque nuestro México está lleno de historias como ésta que se han transmitido de generación en generación en la privincia.
Muchas de ellas seguramente inventadas por los padres o madres para educar a los hijos desobedientes, pero que sin duda eran mejor método que los usados ahora para conservar los valores familiares.

La historia empieza en un pequeño pueblo de hace muchos años y es protagonizado por una muchacha a quien llamaremos Maria.

Resulta que esta jóven era muy afecta a los bailes y a la fiesta y como en muchos lugares de provincia aún en nuestros tiempos, se usa mucho que cuando es el baile de un pueblo se reunen los jóvenes de poblados vecinos.

En esta ocasión era la fiesta del Santo Patrono del pueblo vecino de donde Maria era originaria, así que al oir del baile en seguida se perfilo para asistir. La mamá de Maria por más que hacía para que su hija dejara la fiesta simplemente no podía y eran en vano todos sus sermones, así que ésta vez no fué la excepción.

Por más que trató de impedir que su hija se fuera al pueblo vecino Maria se le escapó y ni el polvo le vío.
La madre volvió a quedarse con el Jesús en la boca como siempre que Maria escapaba por las noches debido a los peligros normales que éste tipo de bailes inplican para una Jóven sola y más aún que Maria no estaba de mal ver.

En fin, que la muchacha terca se fué a pie caminando entre veredas y montes ya que no había coches en su pueblo en esos tiempos. Cuando mucho habían carretas, burros o caballos.

Alfin llegó al baile preguntando y a señas por allá en un solar en las afueras del pueblo. De hecho estaba retirado. Se le hizo extraño, pero eran más las ganas de llegar al baile que otra cosa, así que sin chistar caminó y caminó hasta llegar a un casco de hacienda que estaba al despoblado por allá entre los huizaches.

María sin pensarlo se encaminó y entro justo cuando la música empezaba. Ya había gente dentro del lugar y todo era fiesta y diversión esa tarde. Poco a poco se fué haciendo de noche y Maria no tardó en encontrar compañía, así que no paro de bailar y darle vuelo a al hilacha.

Se fueron consumiendo las horas y cuando acordó ya era muy noche, así que pensó en seguir la fiesta hasta que amaneciara y poderse regresar.

Cuando pasaba la media noche ella estaba tan metida en el bailongo que el broche que traia de adorno en el pelo se cayó al suelo y tuvo que agacharse a recogerlo. Justo en ese momento al voltear abajo vio los pies de su acompañante y cual sería su sorpresa que lo que vió no fueron un par de botas, sino que se encontró con un par de grandes pesuñas en su lugar.

Grito de la impresión pero al voltear a su alrededor todas las personas en el baile tenían pies de animales. Veía pesuñas y patas de gallo y perro por todos lados. Corrió y corrio en la obscuridad hasta el pueblo.

Al otro día contó su aventura a todo el mundo sin que nadie le creyera, incluso dias después regresó al lugar con cuantos pudo convencer de acompañarla.

Por más que buscó y buscó por el rumbo nunca pudo encontrar la casona aquella. Las personas de por ahí juraban que jamás habían visto tal lugar.

María dejó la vida de excesos y se convirtió en la cristiana más devota de su pueblo.

lunes 18 de enero de 2010

La bruja

Por. Cazador de mitos. Quieres leer más histórias como ésta ?. Suscribete grátis a HISTORIAS DE FANTASMAS por Email


Este es otro relato de mis abuelos, también supongo que fué pasando de generación en generación como otros que he contado.
Para muchos de nosotros en México ha sido común el escuchar relatos sobre brujas, nahuales, alushes, etc. Dependiendo de la región del país en la que hemos crecido o lo han hecho nuestros padres o abuelos.
En el caso de las brujas las leyendas y cuentos abarcan practicamente todos los estados.

Cuenta la historia que hace muchos años en algún lugar de nuestro México llegó a vivír un matrimonio. Eran aparentemente personas normales como cualquiera del lugar hasta que comenzaron a pasar cosas raras en los pueblos vecinos. El señor al cuál llamarémos Pedro en este relato era nativo del lugar, con amistades de años pero había conocido a su esposa (a la cuál llamarémos Micaela) en un viaje llevándola consigo a vivir a su pueblo.

Aquellos eran pueblos muy tranquilos de esos en donde todo mundo se conoce y nunca pasa nada, pero de un día para otro, cuando esta pareja llegó se desató una especie de epidemia en la que cada 2 ó 3 días amanecía un niño muerto sin más ni más en algún pueblo vecino.

Por más que se trataban de explicar los hechos no había respuesta. Los bebés morian sin  antecedente alguno, sin síntomas ni enfermedades aparentes previas. Solamente amanecian muertos y ya.

El médico de la región no encontraba solución al caso. No había nada que sus conocimientos pudieran hacer para determinar la causa o evitar que la epidemia siguiera.

Estos hechos traian de cabeza a los lugareños. Ya les daba miedo la noche porque seguramente un bebé amaecería sin vida.

Un vecino y gran amigo de Pedro empezó a notar que a la faena Pedro siempre llevaba el mismo almuerzo. Tacos de moronga (para los que no saben, la moronga o rellena es un embutido muy común en muchos estados de México que está hecho a base de sangre y grasa de cerdo condimentados).

Pensó que esto era muy raro, por lo que empezó a hacer preguntas a Pedro sobre sus hábitos y los de su mujer. Conociendo de años a Pedro y estimándolo mucho le sugirió que pusiera más atensión en Micaela y le platicara lo que veía.

Tal como su amigo le sugirió Pedro puso más atensión y notó que siempre que él se despertaba por la mañana su esposa ya estaba despierta preparando el almuerzo, también notó con los días que guardaba un jarrito de barro en su alacena en donde a veces llegaba y depositaba un diente de maíz en él.

Al preguntarle a su esposa por qué siempre el mismo almuerzo ella lo evadía y cambiaba de tema así que tomó nota de todo y le platicó a su amigo.

Su amigo sospechando de los hechos preparó un plan y le dijo a Pedro que esa noche espiara a su esposa porque seguramente era la bruja que chupaba a los niños, pero para no tener dudas tenía que ver lo que pasaba con ella por las noches.

Tal como acordaron, esa noche que fueron a acostarse Pedro y Micaela, el fingió haberse dormido profundamente como siempre lo hacía. A los pocos minutos, sintió que ella se levantaba, se vestía y cuál sería su sorpresa y gran susto al ver que Micaela se quitó una de sus piernas y la dejó recargada a un lado del fogón. Después salió de la casa y luego de algunos ruidos raros se desapareció.

Pedro todavía impresionado con lo que pudo ver en la penunbra se levantó de su cama y se dirijió al lugar donde ella colocó su extremidad y ya sin dudas de que era verdad lo que su amigo sospechaba tomó la pierna de Micaela y la arrojó al fuego.

Como si nada se dirijió a la cama y se acostó. Al rato, ya casi amaneciando escuchó a su esposa regresar, pero fingió seguir dormido.

Cuando amaneció, Pedro se levantó y aparentó no saber nada y preguntó a Micaela:
 - Mujer, por qué no te has levantado el día de hoy ?. Ya se me hace tarde para la faena y no me has preparado mi almuerzo !.

Ella le respondió: - Lo que pasa es que me siento mal. Seguramente estoy enferma de algo.

- Pues anda levantate y te llevaré al doctor.
- No, no te preocupes, vete a trabajar y yo al rato estaré mejor.

El insistió y dirijiéndose a la cama jaló las cobijas seguro de lo que iba a encontrar y efectivamente, Micaela no tenía la pierna que él quemó.

Tomó una cuerda amarró a su esposa sacándola de su casa enbravecido, gritándole:
- Ahora vas a ver bruja desgraciada, me lo vas a confesar todo.

La historia termina en que Micaela confesó que ella era la bruja y que la moronga que almorzaba Pedro todos los días era la sangre de los niños que ella mataba. Cada grano de maíz que ella guardaba en su jarrito era el alma de un bebé asesinado.




sábado 16 de enero de 2010

Coto o no Coto ?.

Por: Cazador de mitos. Quieres leer más histórias como ésta ?. Suscribete grátis a HISTORIAS DE FANTASMAS por Email

Esta es una historia que siempre nos contaba mi abuelita. Recuerdo mucho que siempre que nos protabamos mal o estábamos dando mucha lata decía que nos iba a pasar lo del niño de ésta historia.

Nos cuenta que en el pueblo donde ella nació ésta historia fué verídica. Como todas las leyendas urbanas supongo que éste relato se había transmitido de generación en generación en su pueblo, así que ella de igual forma nos lo contaba a nosotros.

La historia cuenta sobre un niño que era conocido por ser terriblemente latoso y desobediente.

Una vez su mamá lo envió al monte a traer leña, porque en aquel entonces y hasta ahora en muchos pueblos del país la leña es un artículo de primera necesidad por ser el combustible más accesible o incluso el único que tienen a la mano.

Total que el niño de la historia siempre rezongaba cuendo le pedían que hiciera algo y ésta vez no fué la excepción, así que el chamaco refunfuñó y refunfuñó pero al fin con la amenaza de recibir unos buenos palos se fué al monte a traer la leña.

Para ésta labor se usaba llevar consigo al fiel burrito y una buena riata para amarrar los leños, así que el niño tomó su animal y se encaminó para el cerro. Caminó y caminó hasta llegar a un paraje en la cima en donde al final de un plano había un gran arbol con ramas fuertes.

El muchacho pensó entre sí que qué flojera tener que buscar leña, así que era más divertido mejor hacerse un buen columpio en ese arbol y allí gastar el dia para no tener que regresar a hacer más quehaceres a su casa.

Así que tomó la cuerda y se dirigió al árbol, pero resulta que la rama que más le gustó para colgar el columpio daba hacia el voladero, ya que el árbol se encontraba justo al final de la lareda.

El chamaco puso poca importancia a ésto y subió como pudo al árbol para amarrar el lazo. Se hizo un muy buen columpio y se puso a jugar en él todo el día.

Al aproximarse la tarde el pensó que ya era tiempo de volver, ya que estaba obscureciendo y llegaría justo a tiempo para la cena y ya no iba a tener que hacer nada más que cenar y dormir y si acaso recibir una buena regañada por no llevar leña suficiente o ya algo se le ocurriría para justificarse.

Cuando se disponía a bajarse del columpio de pronto oyó que alguien lo llamaba desde arriba del árbol. Cuál no sería su sorpresa que al voltear hacia la rama que sostenía la cuerda se encontraba encaramado un hombrecito que traía en su mano un cuchillo. El hombrecito con cara burlona se dirijió al niño y apuntando su cuchillo al lazo le preguntó con estas palabras : "coto o no coto ?".

El niño palideció y enconmendándose a cuanto santo conocía bajó del columpio y corrió y corrió hacia su casa.

martes 12 de enero de 2010

Se me subió el muerto

Por: Cazador de mitos.

Bueno, creo que muchos de nosotros estamos familiarizados con éste coloquial término, sin embargo creo que muy pocos realmente lo han sentido. Así que les voy a contar lo que me ocurrió varias veces (bueno, por hoy me referiré a una en específico).

Todo ésto comenzó cuando con varios de mis amigos nos dedicamos una temporada a jugar con la famosa ouija. Llevábamos ya como 2 semanas jugando casi todos los días con ésta cosa. Si alguien conoce la ouija sabe que te va creando adicción y va sugestionándote de tal forma que te atrapa prácticamente.

Pues en fin. Una noche de esas en las que después de haber jugado en la tarde me disponía a dormir, pero tuve extrañas sensaciones al acostarme. Finalmente caí en un sueño profundo, pero a mitad del mismo empecé a tener una pesadilla. Resulta que soñaba con el antiguo Egipto y en especial con una mujer. No recuerdo su nombre ahora, pero en el sueño me lo decía. Resulta que esta mujer era mala, así que me perseguía en mi sueño.

Desperté muy sobresaltado y según yo ya la había librado, pero de pronto cuando estaba con los ojos abiertos sentí una extraña presencia en mi cuarto. No ví nada porque estaba muy obscuro, pero sentía que alguien se acercaba a mi cama.

Claramente sentí cuando alguien estaba justo al lado de mi cama y se sentaba a mi lado. No veía nada aún, pero algo me decía que era como un cuerpo femenino porque sentí sus pasos desde la puerta de la recámara hasta mi cama y eran cortos y delicados. También su peso era ligero (era, porque después no lo podía soportar). Comencé a asustarme y cerré los ojos.

Cuando se sentó en mi cama empecé a sentir mucha energía y un escalofrío recorrió todo mi ser. De pronto sentí como voltió su torzo hacia mi y se recargó en mi pecho. En éste justo momento quedé totalmente paralizado. No podía moverme, no podía abrir los ojos ni hablar. Quería gritar para que alguien me ayudara pero nada de nada.

Empecé a tratar de rezar, pero ningún rezo me salía, solo podía recordar pedacitos de oraciones. Fueron unos minutos tal vez, pero se me hizo eterna la noche. Hasta que cuando más desesperado y espantado estaba de pronto recordé que traía una medalla de La Virgen, así que como pude llevé mi mano derecha a mi pecho y justo al tocar la medalla y pensar en ellá (La Virgen) todo pasó como por arte de magia. Tal como llegó se fué y quedé liberado.

Inmediatamente me levanté a prender la luz y ya no pude dormir toda la noche.

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